Cali, Colombia
✈️ Cali: Mi primer salto al mundo
Del Corazón Histórico a las Alturas: Centro, Río y Teleférico
En 2025 decidí que era momento de cruzar fronteras. Con una mochila cargada de curiosidad y la adrenalina de quien emprende su primer viaje internacional, aterricé en Cali, Colombia. Viajar solo no fue solo una logística de vuelos y mapas, sino una inmersión total en la 'Capital Mundial de la Salsa'. Entre el calor de su gente, la vibrante cultura del Valle del Cauca y el desafío de navegar una geografía desconocida por mi cuenta, este viaje marcó un antes y un después en mi bitácora personal. Aquí les comparto los fragmentos de una experiencia donde la libertad y el asombro fueron mis únicos compañeros de ruta.
El Reto de la Soledad y la Autonomía
"Viajar solo por primera vez al extranjero te obliga a ponerte a prueba desde el minuto uno. Nada más aterrizar en el aeropuerto de Cali, el plan fue claro: llegar y resolver. Mi prioridad no era el turismo, sino la logística de supervivencia inmediata. Antes de siquiera pensar en salir a la calle, tuve que moverme rápido para conseguir un chip local y asegurar la conexión a internet; luego, encontrar un cajero que aceptara mi tarjeta para tener efectivo en moneda local.
Solo cuando tuve esos dos pilares listos —datos y efectivo—, sentí que realmente había llegado. Salir del aeropuerto hacia la ciudad, sabiendo que yo mismo había habilitado mis recursos en un país extraño, fue la primera gran victoria de este viaje. En ese momento entendí que estar solo no es una limitante, sino una oportunidad para confiar plenamente en tu capacidad de respuesta ante lo desconocido."




Cali, Colombia
Cali no se visita, se siente. Hospedarme en el barrio de San Antonio fue la mejor decisión para vivir ese ritmo de cerca; caminar por sus calles empedradas entre fachadas coloniales es retroceder en el tiempo mientras el presente te saluda con amabilidad en cada esquina. La calidez no solo estaba en el clima —que te abraza con fuerza durante el día para refrescarse con una brisa deliciosa por la noche—, sino en su gente, siempre dispuesta a una charla o a guiarte con una sonrisa.
El recorrido por el Río Cali es otro mundo; caminar junto a sus aguas y encontrarse con la icónica muestra de los Gatos de Tejada le da un aire artístico y bohemio que no esperaba. Pero es en el centro donde la ciudad ruge: la majestuosidad gótica de La Ermita contrastando con el cielo, y esa plaza vibrante donde la música nunca descansa. Entre el sonido de las cornetas y el eco de la salsa que parece salir de cada ventana, entendí que en Cali el baile no es un espectáculo, es el lenguaje cotidiano que mantiene viva a la ciudad
Cali, Colombia
Explorar el centro de Cali es sumergirse en un caos con encanto. Caminar frente a la Iglesia de la Ermita te hace sentir pequeño ante su estilo gótico, mientras el bullicio de los comercios cercanos te recuerda que estás en el motor de la ciudad. A solo unos pasos, el paisaje cambia radicalmente al llegar a las riberas del Río Cali. Es el pulmón donde la ciudad respira; caminar por su sendero, rodeado de vegetación y custodiado por las famosas esculturas de los gatos, es el respiro necesario antes de seguir la ruta.
Pero la perspectiva más impresionante la encontré en el MIO Cable. Subir al teleférico no fue solo un traslado, sino una experiencia visual increíble. Mientras la cabina asciende hacia Siloé, la ciudad se va desplegando abajo como un mapa infinito de ladrillos y árboles. Es un contraste fascinante: pasar de la solidez de las piedras antiguas en el centro a la sensación de flotar sobre la ladera, viendo cómo la vida de los caleños se trepa por los cerros.

Cali es Cali, lo demás es loma.















